martes, 3 de noviembre de 2015

Un, dos, tres…

Inesita tenía el poder de controlar los pasos, derecha, izquierda, vueltas y más vueltas y finalizaba con un perfecto baile.
Siempre conseguía lo que quería. Dominaba los tiempos, eso que es tan complicado y necesario para ganar.
Su abuela desde chiquilla le dijo que lograría lo que se propusiera en la vida, y se lo tomó al pie de la letra.
 
Un, dos, tres, vueltas y más vueltas, todos los hombres caían rendidos. 
¡Oh la bella Inesita! Con sus preciosos piececitos da vueltas sin parar y todos la admiran con la devoción de quererla suya. 
¡Es un ángel! Decían algunos. ¡Yo seré el galán que se case con ella! Decían otros.
 
Pero ella se escudaba en la frase de su abuela y nunca, de los nunca, se fijó en ninguno de esos hombres. Esperando siempre el más que se le prometió de niña. 
Hasta ese día, de repente y sin entender la razón sus pasos dejaron de ser perfectos, un, dos, tres, tropiezo y caída.
Era perseverante y no iba a rendirse así que siguió. Un, dos, tres, tropiezo de nuevo, y nada que solo caía y caía.
 
¡Ay la pobre Inesita! ¿Qué le debe pasar? Todos miraban a su alrededor sin comprender que sucedía y la desdichada a cada paso perdía su magia.
Y es que nadie se percató de la verdad, Inesita no estaba pendiente de su baile, sus ojos quedaron fijos en un recién llegado, un apuesto muchacho que logró que su corazón palpitara tan fuerte, que por fin le fue imposible poder controlarse.
 
Un, dos, tres ¡Ay que Inesita se nos ha enamorado!
 

 

18 comentarios:

  1. Llámalo telepatía o yo que sé, pero justo antes de leer tu última frase, he pensado: Inesita se nos ha enamorado. jeje Bienvenidos sean esos tropiezos.;) Muy divertido.
    Un besote.

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    1. Aix... si es que el amor es lo más bonito y si viene de sopetón mejor, ;)
      Me alegro de esa sincronización cósmica, jajaja
      Gracias Soledad, besos.

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  2. Se me da muy bien logrado, amiga. De mucho gusto.

    Abrazo

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    1. Muchas gracias José, :)
      Agradezco el comentario, un abrazo.

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  3. Así que al final le temblaron las piernas (dicho sin ninguna malicia) y no pudo seguir haciendo los pasos perfectos. Y es que tarde o temprano acaba apareciendo una persona que nos rompe los esquemas, e Inesita no se libró de ello tampoco. Quien sabe, quizás acabe bailando nuevamente... en su boda. ¡Un beso Irene!

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    1. Al final la pobre conoció lo que era el amor y le fue imposible controlarse, si es que hay cosas que por más que queramos se gobiernan solas, :)
      Gracias José Carlos, un abrazote!!!

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  4. Ay Irene, qué cosa tan bonita de relato. Se me quedó la cara de boba y la sonrisa en los labios :))
    Inesita ha perdido la concentración para ganar al dueño de su corazón. Espero que tras los primeros alborotos del amor pueda volver a danzar sin caídas pero bajo la atenta mirada de su enamorado.

    Me ha súper-archi-encantado!! Gracias por estas letras cargaditas de magia.

    Besitos de martes!!

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    1. jijiji no sabes como me alegra tu comentario Julia, :)
      Es que el amor es así, descontrolado, alborotador y desconcertante y la pobre Inesita que se creía fuerte para controlar los sentimientos, al final cayó, :)
      Muchos besitos!!!

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  5. El amor, ese sentimiento que hace tambalear hasta los más firmes cimientos.
    Inesita perdió el control y a cambio encontró el amor.Bien por ella.

    Que bonito relato Irene!! Lleno de perseverancia y encanto.
    Un beso.

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    1. Muchísimas gracias Mila, :)
      Vaya si tambaleo, porque el amor no tiene control va por libre y es hermoso hasta en sus desbarajustes, jeje
      Muchos besitos!!!

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  6. Ay el amor, nos descoloca en todos los sentidos. Nos hace caer de la nube para subirnos a otra. Precioso cuento.
    Un besillo.

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    1. Muchísimas gracias María, ;)
      Ay el amor que nos vuelve locos y rompe con todo.
      ¿Pero qué haríamos sin él? jeje
      Besitos!!!

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  7. Pero en el amor, de la desconcentración a la inspiración, hay un solo paso: o en el caso de Inesita un, dos, tres...

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    1. Y volverá a dar sus perfectas vueltas, :)
      Muchas gracias por pasar y comentar Julio David.
      Un saludo.

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  8. El amor revoluciona... Altera, cose y descose zapatillas de ballet... El amor provoca la arritmia sistólica del baile.
    Me encantó, preciosa.

    Mil besitos, Irene.

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    1. A mí lo que me ha encantado es tu comentario, :) Muchísimas gracias, guapísima!

      Muchos besitos.

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  9. Precioso relato Irene. Ya podemos tener la vida bien planificada y ordenada en un baile perfecto, que viene el amor para alborotarlo todo y hacernos deliciosamente torpes.

    ¡Un abrazo!

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    1. Así es Ziortza es inevitable, en el amor no existe ningún tipo de control.

      Muchas gracias, :)
      Un beso.

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